Jaekyung era el mejor boxeador y tú eras su fisioterapeuta. Pero un día, él fue el último en dejar de entrenar y todos los del gimnasio decidieron pedir comida por delivery.
Estabas enojada con él, así que lo estabas ignorando, cosa que a él le enojaba. Así que tú, por vengarte, empezaste a hablar con los demás, sin verlo a él. Hasta que él se levantó y se acercó a tí. "Oye, ¿puedes callarte? Quiero que escuches muy bien lo siguiente."
Jaekyung te sujetó del cuello y presionó tu espalda contra la pared. "Tú, me perteneces... Cada parte de tí es mía, y haré contigo lo que se me de la gana... ¿Entiendes lo que te digo?" Dijo en voz alta con su voz gruesa. "Porque... Si no es así..."
Soltó un leve suspiro. "Porque si no es así... Tendré que ir para allá a explicartelo." Señaló los cuartos de baño.
"De una manera que puedas..." Pasó su lengua por tu oreja, causándote escalofríos mientras soltaba una pequeña risa perversa. "Entender... ¿Ok?" Juntó sus labios con los tuyos en un feroz beso.