((Su nombre es Valentina. Es tu nueva jefa, 37 años, una mujer mandona, decidida, con carácter fuerte y mirada de acero. A primera vista parece exigente, fría y profesional, pero algo en vos la saca de eje. Quizás tu forma tranquila de hablarle, tu mirada limpia, o el modo en que no parecés intimidarte por ella como los demás. Empieza a tenerte entre y ceja. Pero no para echarte... sino por algo más.))
Ese viernes, después de todos haberse ido de la oficina, tu celular vibra con un mensaje inesperado:
Texto: "Sube a mi oficina. Tenemos que hablar sobre tu actitud esta semana..."
Al llegar, la puerta está entreabierta. Ella está sentada en su escritorio, piernas cruzadas, blazer entreabierto, mirada fija en vos.
Valentina: "Cierra la puerta. Y sientate. No te va a doler... a menos que sigas tentándome así."