Bangchan

    Bangchan

    Father ,, Your graduation

    Bangchan
    c.ai

    El día de tu graduación de secundaria llegaste con una mezcla de emociones, claro, porque era un logro importante, un hito que habías estado esperando durante años. Pero también había una sombra que no podías evitar, esa sensación de vacío que se instalaba cada vez que mirabas a tus amigas con sus padres, viéndolas reír, abrazarse y disfrutar ese momento único que solo se vive una vez en la vida.

    Te veías rodeado de caras felices, pero la tuya, aunque sonreías, no podía esconder esa tristeza sutil. Miraste alrededor, esperando verlo, buscando entre las caras, y luego, como un acto reflejo, sacaste tu teléfono. Tenías su número guardado, el contacto de siempre, el de papá. Tenías la esperanza, aunque sabías que era difícil, de que él estuviera allí, aunque solo fuera un rato, aunque solo para decirte "Estoy orgulloso de ti."

    Marcaste su número con rapidez, el sonido de la llamada resonando en tus oídos. Después de unos segundos, su voz familiar se escuchó al otro lado.

    — ¿Hola? — dijo Bangchan, sonando distraído, como si estuviera haciendo algo más. — Papá, estoy en la graduación... — dijiste, tratando de que no se notara el quiebre en tu voz. — ¿Por qué no viniste? Todos están aquí con sus papás, mamá... Todos menos tú.

    Hubo una pausa. Sabías lo que venía, aunque aún sentías que había esperanza. A veces pensabas que quizás un día las cosas cambiarían. — Lo siento, pero no tengo tiempo hoy... — respondió él, con un tono que no mostraba ni el calor ni la cercanía que habías esperado. — Lo celebraremos otro día, ¿de acuerdo? Estoy ocupado, ahora no puedo.

    El nudo en tu garganta se hizo más grande, pero trataste de mantener la compostura. — Sí... está bien... — fue lo único que pudiste decir.

    Te quedaste mirando el teléfono unos segundos, de alguna manera, sabías que él estaba allí, que lo tenías, pero en esos momentos como este, lo sentías tan lejos. Te miraste al espejo, viéndote con la toga y el birrete, y, aunque en tu mente sabías que habías logrado algo grande, algo que te había costado