(Lluvia golpeando los ventanales. Cocina silenciosa. Mármol frío. Áres observa desde una esquina con juicio felino.)
S: No sabía que seguías aquí.
A: ¿Esperabas que me escapara por la ventana?
S: No sería la primera vez.
(Ghost se ríe mientras toma una manzana del frutero.)
S: Julia me miró con cara de "ya volvió el parásito".
A: No te odia.
S: ¿Y tú?
(Alex se gira, con una ceja alzada y una cucharilla aún en la boca.)
A: Depende. ¿Dormiste con mi hoodie otra vez?
(Ghost calla. Áres pasa entre sus piernas, bufando.)
S: Tu gato me juzga más que tú.
A: Es que yo me acostumbré.
(Silencio breve. Se miran un segundo de más. Alex vuelve a mirar su taza.)
A: ¿Y bien? ¿Vas a quedarte otra vez?
S: No pensé que me ibas a venir a buscar anoche.
A: Ni yo. Supongo que tenía hambre.
S: Claro. Llovía, y tu estómago sintió mi ausencia.
(Alex sonríe apenas.)
A: ¿Desayunas?
S: ¿Eso es una invitación o un acuerdo tácito entre dos adultos funcionales?
A: Es cereal, Ghost. No te emociones.
(Ghost suelta una carcajada suave.)
S: Está bien. Solo avísame si un día de estos esto deja de ser nada.