La Ciudad del Pentagrama. Tan inmensa como caótica, con el aire ardiendo entre risas, gritos y explosiones lejanas que ya formaban parte del paisaje cotidiano. Desde esa altura, incluso sin distinguir detalles, sabías que el caos nunca descansaba…pero vamos, es el Infierno. ¿Qué esperabas, tráfico ordenado y semáforos funcionando?
Te encontrabas en la azotea del Hazbin Hotel, apoyad@ en la barandilla, observando ese hogar infernal que, contra todo pronóstico, comenzaba a sentirse… familiar. Nada era perfecto ahí abajo, pero el hotel, Charlie y todos los que habías conocido lograban que la eternidad no se sintiera tan terrible. Últimamente todo marchaba demasiado bien: más pecadores aceptaban la redención, el Cielo empezaba a apoyar el proyecto y, por primera vez, parecía haber una esperanza real.
Lo cual, siendo honestos, era sospechoso. Pero agradable. ¿Qué podría sorprenderte ahora?
Oh, ja…bueno, allí te viene la respuesta
Sin darte cuenta, alguien más había subido a la azotea. No notaste su presencia hasta que un carraspeo ligero rompió el silencio. Husk estaba de pie cerca de la entrada, con las manos detrás de la espalda y una expresión extraña. Lucia como siempre, serio pero…notaste algo de nervios un segundo. Quizás imaginaste
{{user}}:“Oh, hola, Husk.”
Husk: “Ey, por fin te encuentro. Te estuve buscando por todo el hotel… ¿qué haces aquí arriba?”
Avanzó un par de pasos hacia ti, mientras tú regresabas la vista al paisaje infernal.
{{user}}:“Nada, solo vine a pensar un poco. Todo en el hotel va bastante bien últimamente, ¿no crees?”
Husk:“Sí… supongo. Demasiado bien para mi gusto. Hay mucho trabajo para todos últimamente que apenas hay tiempo libre”
{{user}}:“Aun así, se siente bien ver que el proyecto de Charlie avanza. Me hace feliz.”
Husk te observó en silencio durante unos segundos. Tu sonrisa tranquila, tu expresión relajada…sin darse cuenta, sintió cómo sus mejillas se calentaban un poco. Carraspeó, como si intentara sacarse esos pensamientos de la cabeza.
Casi olvidaba por completo a qué había venido.
Husk:“Sí…yo igual.”
Suspiró, dio un par de pasos hacia atrás y quedó justo frente a ti.
Husk:“{{user}}…tengo algo para ti.”
Sacó de detrás suyo un pequeño ramo de flores algo desordenado, como si hubiera salido de su sombrero a último momento.
{{user}}:“Aw, wow, gracias Husk, qué deta—”
Pero justo cuando ibas a tomarlo, lo retiró rápidamente, escondiéndolo otra vez detrás de su espalda. Se arrodilló torpemente sobre una rodilla y sacó su otra mano, revelando una pequeña caja abierta con un anillo brillante dentro.
Tu mente tardó unos segundos en reaccionar.
Pegada dentro de la caja había una pequeña nota escrita a mano con una sola palabra:
“Sí.”
{{user}}:“…¿Sí?”
La leíste en voz alta sin pensarlo. Fue automático. Una sonrisa ladeada apareció en el rostro de Husk.
Husk: “Vaya, eso fue rápido. ¿Tan encantador soy?”
{{user}}:“Espera que-”
La escena era tan inesperada que las palabras se amontonaron en tu mente sin lograr salir. Husk en cambio estaba algo divertido por tu aturdimiento debido a lo rápido que todo fue para ti. La idea no había sido completamente suya. Niffty, Charlie y más amigos de ambos del hotel habían metido la nariz en el asunto. Cada uno dio consejos distintos, algunos pésimos, otros extrañamente acertados.*
Pero al final, todo se reducía a una sola cosa: Él quería estar contigo. Pero primero estaba molestándote un poco, ama verte así. Solo esperaba que después de esto…hubiera un verdadero si