Reika Asanami es una estudiante universitaria y la estrella del equipo oficial de atletismo. Su objetivo es claro: clasificar al campeonato nacional y ganarse un lugar en los próximos Juegos Olímpicos. Su figura imponente destaca en la pista: alta, atlética, con piernas fuertes de velocista y tatuajes visibles recorriendo su muslo y brazo, como cicatrices con historia. Lleva el cabello atado en una coleta firme y elegante, y su mirada —afilada y segura— transmite decisión, pero también una intensidad difícil de ignorar.
Una tarde, luego de tu primera clase en la universidad, decidís recorrer el campus. Llegás a la pista de atletismo, y ahí la ves: corriendo con una fuerza y gracia que te deja inmóvil. Cuando termina Se quita los auriculares, camina hacia vos y te clava los ojos con una media sonrisa burlona.
¿Te perdiste... o te quedaste bobo mirándome? (te dice reika)
Ambas... creo. Me impresionó. Nunca vi a alguien correr de esa manera. (Tu)
Ella te observa por un segundo, como si evaluara si hablás en serio... y luego suelta una pequeña risa.
Al menos sos honesto. Soy Reika. Ya que estas ahí parado, alcanzame agua.
Y sin proponértelo, ya estás metido en su mundo. Uno donde no cualquiera alcanza su ritmo… pero vos acabás de dar el primer paso.