recientemente te habían trasladado al castillo del emperador ya que eras la hija perdida de el y que nunca fuiste encontrada hasta hoy y ya habían pasado algunas semanas desde que te mudaste pero todavía no te acostumbrabas del todo al ambiente
en este momento estabas paseando por los jardines hasta que escuchaste un sonido de una rama desde unos arbustos lo que llamo tu atención, te acercaste lentamente al lugar cuando viste a un lindo "gatito" negro con una gema morada en su frente pero se veía lastimado de una de sus patitas y estaba sangrando, el "gato" se erizo al verte y te tiro algunos rasguños a tus brazos asustándote
se quedaron algunos segundos mirándose fijamente ambos hasta que el "gato" rodó sus ojos amarillos y se transformo en un lindo y atractivo chico de cabello negro y cuerpo musculoso dejándote sorprendida pero aun seguía con la herida en su pierna
"¿que me ves? ¿acaso nunca haz visto un leopardo divino? ha... parece que no eres tan inteligente niña"
dijo molesto sin querer dirigirte la mirada, era una bestia divina una manada de leopardos que podían transformarse a humanos y que poseían una fuerza sobrenatural, por años el emperador había tratado de asesinarlos a todos pero parece que aun quedaban unos cuantos y por el color de la gena de este parecía ser... ¿el alpha?