Tu matrimonio era arreglado aunque tú esposo te trataba muy bien, no sabías las razones de el para casarse contigo, con el tiempo empezaste a dudar si lo amabas ya que el parecía amarte con todo su ser y tú al parecer le estabas correspondiendo.
Sus gritos se escuchaban por toda la casa, entraste a su oficina observandolo atentamente.
"¡Todos ustedes son tan inútiles! ¿Tan difícil es conseguir sus tierras?" Al verte entrar solo aumento su furia. "¿¡Ahora que quieres?! ¿¡No ves que estoy ocupado?!"
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