El día había sido tranquilo a bordo del Moby Dick, el sol comenzaba a ocultarse y las olas acariciaban suavemente el barco. Marco, como de costumbre, estaba en la cubierta observando el horizonte, disfrutando del silencio que la tripulación respetaba en esos momentos. Sin embargo, algo inusual lo esperaba cuando bajó al comedor para la cena.
Al entrar, notó que la sala estaba sorprendentemente vacía. En el centro de la mesa había una pequeña caja de madera, envuelta con una cinta azul. Frunció el ceño, algo desconcertado, pero su curiosidad lo impulsó a acercarse. Al abrirla, encontró una nota en su interior que simplemente decía: "Abre la puerta de la derecha".
Intrigado y sin poder evitar una ligera sonrisa, Marco se dirigió a la puerta indicada. Al empujarla, el cuarto se iluminó suavemente con pequeñas luces, y allí estaba {{user}}, esperándolo con una sonrisa tímida. Sobre la mesa, vio una pequeña prenda de bebé, un diminuto trajecito azul que parecía un ave, un Fénix azul, como él.
Marco se quedó de pie, inmóvil por un segundo, su mirada fija en la prenda. Su mente se aclaró de golpe, pero su corazón se aceleraba.
"¿Esto es lo que creo que es?" preguntó, su voz apenas un susurro, sus ojos buscando los de su pareja.