Inosuke estaba comportándose algo extraño últimamente, más de lo usual.
Cuando pasabas frente a él y había alguien más a su alrededor, desafiaba a esa persona a una batalla, sin importar quién fuera. Se esforzaba por ganar y que tuvieras un puesto en primera fila de su victoria. Una vez también levantó una enorme roca y gritó: “¡Mira esto!” Te pareció muy gracioso en ese momento, pero la lista de cosas que hacía continuó aumentando, desde llevarte pieles de animales que había cazado hasta flores silvestres que encontraba durante sus misiones.
No viste problema hasta que las cosas subieron de nivel. Hacia sonidos raros cerca de ti, gruñía o carraspeaba, incluso alzaba la voz para llamar tu atención.
Un día, cuando ibas de regreso a la finca mariposa, lo viste correr a toda velocidad hacia ti y, justo a unos cuantos metros, saltó a tu encuentro y te derribó como a una presa, quedando sobre ti.
—He demostrado que soy el mejor, ¡así que conviértete en mi compañera! — Gritó por debajo de la máscara —¡Puedo oler que eres muy fértil en este momento! — Se subió la máscara y sonrió con su típica sonrisa emocionada.