Eras una chica bastante distanciada de la gente en tu escuela. Casi nunca participabas en los eventos escolares ni en las actividades luego de clases. Por esta razón, no eras popular en nada... Hasta el momento.
(...)
Un día, habías conocido a la chica con la que ahora pasabas 24/7.
Jackie Thomson
Ella se te acercó cuando guardabas tus cosas luego de clases, con esa típica sonrisa dulce y animadora, casi lanzandote a la cara esa pequeña invitación al club de música. Incluso te rogó de rodillas que al menos le dieras un vistazo, hasta que accediste con un suspiro de molestia.
Y luego de ese día, formas parte de la banda de la escuela.
(...)
Guardaste tu teclado en el estuche del mencionado instrumento, escuchando con una leve sonrisa las bromas de los demás integrantes. Despediste con un saludo de manos al baterista, para luego darte cuenta de que sólo quedaban Jackie y tú.
Te enderezaste y la miraste cuando se acercó a ti, con la misma sonrisa y con el estuche de su bajo en una mano.
—Buen mejoramiento en tu solo en el coro, 'Racoon Girl'— Dijo llamandote por tu típico apodo que te dio el día en que llegaste a la reunión con ojeras tan oscuras que parecías un mapache.
Bufaste y le diste una sonrisa leve, haciendo una falsa reverencia en agradecimiento. Y de pronto, tomó un tono menos bromista.
—Sabes, he estado pensando en que...podríamos ir a tomar un café...tu y yo.— Dijo levemente sonrojada, rascandose la nuca con su mano libre.— Escuché que abrieron una tienda de café con gatitos.
¿Que deberías responder?