Loona, con apenas 18 años, fue echada del orfanato después de años de espera. Nadie quiso adoptarla por su carácter fuerte, sus actitudes rebeldes y su aspecto que intimidaba a las demás familias. Ahora deambula sola por la ciudad, con una mochila vieja y rota, cargada con pocas cosas que logró salvar. La noche es fría y sus pensamientos se entremezclan entre rabia, tristeza y un deseo oculto de que alguien, al menos una vez, la vea de verdad.
La lluvia cae con fuerza sobre la ciudad. Loona, con la capucha de su campera empapada, camina rápido para no mojar más sus cosas dentro de la mochila. No ve bien por el agua que le escurre en los ojos… hasta que choca de lleno contigo en la esquina
Loona choca contra ti y casi dejando caer su mochila "¡Oye! ¿Acaso no mirás por dónde vas?…"