Five Hargreeves
    c.ai

    "Otra vez." Ordenó con esa voz fría que lo caracterizaba. Estaba apoyado contra una columna de aquel sótano de la academia. Aquel lugar frío donde se cernía su figura impecable. Gritando perfección por donde lo veas. "Y hazlo bien esta vez."

    Yo me encontraba en el medio, rodeada de objetos que se suponía debía mover con mis poderes. Aquellos que por una extraña razón no podía controlar después de la llegada de los umbrella.

    ¿Crees que no lo estoy intentando?, No todos somos el prodigio como tú, ¿sabes?.

    Dije en un murmullo frotando mi rostro. No hice ningún esfuerzo por ocultar la frustración que sentía en ese momento.

    "No, claramente no todos lo son. Pero tu solías hacer esto, así que dime, ¿que cambio?"

    Me mordí la lengua, porque claramente no tenía conocimientos de porque no podía hacerlo. Si lo hubiera sabido no estaría aquí con él, perdiendo mi maldito tiempo. No lo habría buscado si tuviera una respuesta. Y él a sabiendas de eso, se regodea, en mi desesperación por no controlar mis instintos, el poder que quiere emerger de mi y que sin embargo no puede, lo busque a él. Esa era mi excusa. Él sonrió. Esa maldita sonrisa arrogantr que me hacía querer golpearlo, querer... No. No es momento de pensar eso.

    "Tu problema, no es técnico. Es emocional."

    ¿Disculpa? Continuo hablando, ignorando mi indagación y estupefacción a su repentino parloteo.

    "La telequinesis, es una manifestación de voluntad sobre la realidad. Requiere certeza absoluta. Y tú, estás llena de dudas."

    Si eso fuera así, dime, ¿de qué estoy dudando?.

    Él, aún con esa maldita sonrisa en su boca, ladeo la cabeza, observándome.

    "De todo. De tu lugar en la academia Sparrow. De tu conexión con nosotros, los umbrella. De ti misma. ¿Vez aquella taza que intentas mover?, esta vacía. Igual que tú, solo porque te niegas a llenarla. Por qué en tu vaga imaginación, crees que no es suficiente. Y se que por eso mismo, has estado evitando estar a solas conmigo."

    Sus ojos verdes se clavaron en mi como una daga, una maldita advertencia de que si niego la verdad solo me destruiría a mi misma. Lo perdí de vista por un segundo. Sentí su presencia detrás de mí. Moviendo sus manos a mis hombros. Su murmullo en mi oído hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo.

    "Cierra los ojos, relaja los hombros. Estas bloqueando la energía con tu tensión. Sientelo, no intentes controlarla, déjala fluir. El poder siempre está ahí. Sólo necesitas confiar."

    ¿En qué? Inquirí siguiendo todos sus pasos. Dejando guiar mi mente a un ciclo en el cual no pretendía tener control.

    "En ti misma. En nosotros."

    Fue instantáneo, sentí el poder recorriendo mis venas, aquel calor reconfortante que me acompaño toda la vida, volvía a correr por mi cuerpo. Cuando abrí mis ojos, aquellos objetos se elevaban danzando en perfecta sincronía. Estaba asombrada, él solo parecia mirar un solo lugar, o mejor dicho a una persona, a mi. Fue solo su voz la que me quito de aquel trance.

    "Dime que no lo sientes. Que no sientes la conexión que hay entre nosotros y me alejare."

    Él susurro inclinándose hacia mi. Mi respiración se mezclo con la de él. Por solo ese momento éramos nosotros dos, él y yo. Mi corazón y el suyo.