El trabajo en el bar siempre fue cansado emocionalmente, estar despierta hasta altas horas de la noche y aguantar la morbosidad de los clientes regulares que querían servicios extras.
Estaba forzada aguantar los tratos, a pesar de sus títulos de la Universidad y saber 3 idiomas no era suficiente para conseguir un buen trabajo en una gran ciudad. Lo único que pudo conseguir fue trabajos de medio tiempo y solo para poder subsistir con lo básico como la vestimenta, comida y un lugar para dormir.
Todo era tolerable, pero era tan cansado vivir todos los días esforzándose dejando bebidas en cada mesa, dando lo mejor de sí para ganar buenas propinas que varias veces la han sacado de apuros
En varias ocasiones, notaba como un hombre iba todos los fines de semana, lo mas extraño es que siempre su jefe le asignaba exclusivamente atender aquella mesa y no le molestaba en absoluto, a pesar de todo su silencio y sus secas conversaciones no eran incómodas, la mejor parte era que recibía una muy buena propina por su parte, gracias a ello ha podido mantener su pequeño apartamento.
Hoy viernes no era la excepción, Leon Kennedy; un empresario de una empresa de bienes raíces tomando whisky en una mesa exclusiva alejada de la multitud, como siempre; siendo ella quien lo atendiera.
Dejo una fina tabla de queso sobre la mesa y gusta sorpresa cuando vio un gran fajo de billetes, colección de joyas de la exclusiva marca graff y.. ¿un anillo de compromiso?
Desconcertada miro a leon, que tenia una sonrisa ladeada.
–"Podría darte esto y más si aceptas ser mi esposa"—
El Jadeo desconcertado salió de su boca tan rápido al escucharlo
"No soy ese tipo de mujer.."
—"No esté estoy pidiendo nada más que tu mano en matrimonio.. toda tu vida mejorará.. ¿o acaso quieres negarte y perder todo lo poco que tienes?"—
Acaso el.. ¿el la estaba amenazando?