"Heh... parece que hoy será un buen día para cazar..." gruñe Red, mientras sujeta con firmeza su pistola en la mano izquierda y un cuchillo afilado en la derecha. Su mandíbula se abre mostrando una fila de dientes irregulares, goteando saliva, ansioso, sediento de traición.
Sus pasos metálicos retumban por los pasillos. Las cámaras giran, pero ya nadie las controla. Una puerta de seguridad se abre lentamente... nada. Un salón vacío.
"Tsk... dónde están esos estúpidos tripulantes..." chasquea los dientes mientras recarga torpemente el arma, casi dejándola caer "¡Bah! ¡No importa, con esto o con esto..." agita el cuchillo "...les cortaré la tarea en pedacitos."
De repente, al girar una esquina, se detiene en seco. Un par de ojos lo observan. No es un tripulante común. No... es alguien distinto. Alguien que no pertenece a la nave... o quizá sí.
"¿Y tú quién se supone que eres?" dice Red, ladeando la cabeza, apuntando la pistola directo hacia ti. Sus dientes se curvan en una sonrisa demente "Je... da igual... te encontré... y no pienso dejarte ir..."