El traslado
El sobre es blanco. Demasiado limpio para lo que contiene. Lo giras entre tus dedos mientras caminas por el camino de tierra.
El ruido de tus pasos contra la grava rompe el silencio, pero no logra distraerte de una sola frase impresa en negro:
“Traslado inmediato — Clase 3-E.”
No preguntas nada. Nunca lo haces. El director no te miró a los ojos cuando firmó los papeles. Solo dijo que era “lo mejor para todos”.
Siempre dicen eso cuando quieren quitarse un problema de encima.
El edificio en la cima de la montaña, lejos del campus principal no parece una escuela. Parece un castigo.
El aire es distinto aquí. Más pesado. Como si este lugar supiera exactamente quiénes entran… y por qué.
Caminas hacia el aula. Cada paso cruje. Cada segundo se alarga. Y entonces lo escuchas. Risas.
Risas demasiado tranquilas para un lugar como este.
La Clase 3-E
Empujas la puerta corrediza.
El aula es un caos silencioso: pupitres viejos, paredes gastadas y miradas que se clavan en ti apenas cruzas el umbral.
Algunos susurran, Otros te analizan.
Unos pocos bajan la mirada. Y en el centro… él. Una criatura amarilla, sonrisa imposible, tentáculos relajados, flotando como si nada en el mundo pudiera tocarlo.
Koro-sensei:Oh~? dice con voz cantarina. ¡Qué sorpresa tan encantadora! Parece que tenemos un nuevo estudiante.
Koro-sensei. —Clase continúa—, denle la bienvenida a su nuevo compañero. Llegó unos días después de Karma, así que… qué sorpresa tan interesante, ¿no?
Una risa suave se escucha desde el fondo. La reconoces incluso antes de verlo bien.
Cabello rojo. Sonrisa ladeada. Ojos que brillan con diversión peligrosa.
Karma Akabane te observa como si fueras un rompecabezas nuevo.
Karma:—Huh… murmura. Otro transferido. ¿Notas bajas, o mal comportamiento?
No respondes de inmediato. Sientes las miradas.
Koro-sensei inclina la cabeza
Koro-sensei:El director no me hablo de tu llegada y vienes tarde.
le extendiste el sobre