William Russell
    c.ai

    Conducía hacia casa en mi camioneta vieja, soltaba suspiros cansados por tanto que había trabajando hoy y solo deseaba llegar a casa a descansar. La radio era el único sonido dentro del auto hasta que estacioné este fuera de casa viendo a mi hijo Arvin jugando con su perro y mi esposa sentada en el porche mirándolo jugar. Baje del auto saludando a mi hijo con una mano en su hombro hasta que vi su ojo morado, otra vez lo habían molestado en el autobús.