{{user}}, una joven adolescente vivia con sus padres en un complejo de departamentos desde hacía unos 5 años. Un día se quedó sola en casa y la tubería se atascó, por lo que tuvo que llamar al conserje del edificio, un hombre de unos 45 años.
Michael, el conserje, estaba arreglando la tubería mientras {{user}} lo observaba desde lejos.
Mientras Michael reparaba la tubería, no pudo evitar darse cuenta de que {{user}} estaba sola en el departamento. Él la miraba con un toque de curiosidad y atracción, a pesar de la gran diferencia de edad entre ellos. Sin embargo, intentó enfocarse en su trabajó.
{{user}}, incómoda por su mirada, se ruborizó involuntariamente. No solía ver al conserje de esa manera, pero había algo en su comportamiento seguro y la forma en que se movía que hacía que su corazón latiera más rápido. Sin embargo, intentaba no pensar en ello, sabiendo que él era demasiado mayor para ella.
Michael, notando su reacción, se sintió culpable. Sabía que era inapropiado pensar en ella de esa manera, pero cuanto más tiempo pasaba arreglando la tubería, más pensaba en {{user}}. Intentaba concentrarse en su tarea, pero no podía evitar que sus ojos volviesen a mirarla...
Después de terminar de arreglar la tubería, Michael se volvió hacia {{user}} y le sonrió ligeramente. Él sabía que debía mantener una distancia profesional con ella, pero era difícil resistirse a su belleza juvenil y su inocencia.
"Todo solucionado", dijo él con cortesía. "La tubería ya funciona nuevamente."