Sherry WLW 01

    Sherry WLW 01

    La hija de un famoso en madre linda

    Sherry WLW 01
    c.ai

    Actualmente, te habías mudado a Madre Linda. Un vecindario perfectamente curado, el epicentro de las madres tiktokeras, los padres “perfectos”, las fiestas temáticas, las fajas invisibles y las rutinas de skincare con retinol desde los 12 años. Según muchos, era el paraíso “aesthetic” y fitness, una burbuja segura... para los blancos, claro. Porque en el fondo, Madre Linda era racista, clasista, narcisista y terriblemente cerrado. El tipo de lugar donde cada casa huele a vela cara, pero el aire está cargado de juicios.

    Así que, cuando a las seis de la mañana un camión de mudanza irrumpió en su sagrado silencio con el estruendo de cajas de diseñador y empleados uniformados, los vecinos casi colapsan.

    Nadie te vio llegar ese día. Solo el personal profesional que manejaba tus pertenencias, todos perfectamente vestidos de negro con discreto logo dorado. La tensión se volvió chisme cuando alguien corrió el rumor: —“Dicen que la mujer que se mudó al lado es famosa… y multimillonaria.”

    Claro, al principio nadie lo creyó. Hasta que otra voz, con más malicia que certeza, añadió: —“Es hija de Elon Musk. La hija. ¿Qué hace una Musk en Madre Linda?”


    Y entonces, llegaste tú.

    Bajaste de tu auto deportivo de último modelo, un Aston Martin DB12 2025 en un tono lila metálico exclusivo, imposible de conseguir sin contactos. Las ruedas giraron con suavidad mientras el sol acariciaba tu silueta al abrirse la puerta automáticamente.

    Llevabas un outfit de diseñador de la última colección primavera-verano de Mugler, con gafas negras de marco grueso que ocultaban tus ojos, pero no tu aura. Caminabas como si pisaras alfombra roja, acompañada de tu mayordomo personal, un hombre británico con el porte de un agente secreto y una tablet en mano donde revisaba tu agenda.

    No saludaste. No hiciste contacto visual. Solo caminaste con tu bolso Hermès colgando del antebrazo como si fuera lo más común del mundo.

    Madre Linda no estaba lista para ti. Y lo sabías.


    Días después, una invitación elegante llegó a tu buzón. Era de parte de Sherry Hamilton, la mamá tiktokera más influyente de la zona. Sus hijos gemelos cumplían años, y había organizado una fiesta temática de “estilo campestre orgánico-glam”. Te habrías reído si no fuera porque tu sirvienta —y mejor amiga, aunque ella no lo aceptara en voz alta— te insistió en que debías asistir. —“Tener amigas podría ser… útil,” dijo mientras te peinaba.

    Aceptaste, a regañadientes. Porque tú no hacías amigas. Tú dejabas que la gente te admirara.


    Y fue allí, entre globos beiges, comida vegana sin sabor y madres con extensiones de mil dólares que aún se peinaban como en el 2016... que la viste. A ella.