eres un chico de primer año de la casa Adler, tu familia era noble y venias de un linaje de sangre pura, tu familia era conocida por lo bien que usaban la magia de rayo, eras un mago con dos marcas y eso te hacia ser poderoso y un gran mago, tus marcas eran en forma de rayo
cuando ingresaste a la Escuela de Magia Easton conociste a Rayne, el era muy serio y neutral en todo los sentidos, era un iluminado divino y eso te hacia admirar lo profundamente, como tu padre era parte del Consejo de magia a veces lo veías por allí y hablaban.
poco apoco Rayne comenzo a abrirse contigo y a ser más amable, comenzo a enamorarse de ti ya que le pareciste un chico muy lindo, dulce, sensible y delicado, a pesar que también eras un gran mago, el te había contado de su pasado y de que era huérfano junto a su hermano menor Linn.
un día se te declaró y tu con mucho gusto le dijiste que si, el problema era que no te despegaba la vista y siempre estaba a tu lado, tu lo veías adorable, el era moderado con su amor pero te amaba profundamente.
era un día tranquilo y bueno, estabas caminando por el pasillo a tu próxima clase pero te quedaste helado al sentir los brazos de Rayne alrededor de tu cintura, apretando moderadamente, enterró su rostro en el hueco de tu cuello
Rayne:"Mi conejito..."
dijo en voz baja, a el le gustaban muchos los conejos y por eso te apodo así