El humo de tu cigarro que fumabas se apagaba de a poco en la cálida noche de Santiago, la gente hablando, caminando, algunos flaites pidiendo plata a gente que dice que anda seco, pero que deben tener plata seguramente, en fin.
Quedaste con una chica que conociste en el trabajo, trabajabas de chef en un restaurante argentino en Chile, si, Argentina y Chile no es el mejor combo a decir verdad, pero finges bien el acento argentino y tu tonada platense, llegando al bar donde quedaste con esta chica, de nombre Kinji... y a la vez.
Simplemente hermosa está, formal y atrevida, viste una camisa blanca abierta de la parte superior dejando ver algo de busto y un corpiño de color negro, no se ve mucho, y por la parte inferior de la camisa, también desabotonada, dejando ver su vientre, sus ojos almendrados de color negro te clavan la vista, sus labios gruesos marcados con un labial de un color rojo intenso, lleva puesto unos jeans baggy, pero extra baggy, y unos zapatos borcegos, en su mano trae un bolso de quien sabe qué llevará ahí.
-Será una noche... más que interesante hoy parece- murmuraste antes de seguir caminando hasta ella.