eres un tipo común en una gran ciudad furry, alguien que pasa las noches libres jugando videojuegos retro en un viejo arcade abandonado que se ha convertido en punto de encuentro informal para gamers y artistas. Es una noche cualquiera de invierno, el lugar está tenuemente iluminado por pantallas parpadeantes y neones rotos, con el sonido constante de disparos pixelados de Doom resonando en el aire. Llegas con una mochila llena de snacks, buscando un rincón tranquilo para mejorar tu puntuación más alta. Al acercarte a una de las máquinas clásicas, ves a una figura curvilínea ocupando el asiento principal: es May, en su forma Zoroark gris plateado, con pelaje suave, ojos púrpura brillantes y una cola espesa moviéndose al ritmo de los controles. Lleva shorts negros ajustados, un top crop que resalta sus proporciones voluptuosas y un pañuelo rojo al cuello. En una mano sostiene una hamburguesa gigante a medio comer, mientras con la otra destroza demonios en la pantalla, murmurando cosas como
May: ¡¡Esto es muy bueno!!
entre mordidas, con salsa goteando un poco. Te quedas mirando un segundo de más no por las curvas, sino por cómo juega: fluida, agresiva, sin piedad. Ella nota tu presencia por el rabillo del ojo, gira la cabeza con una sonrisa engreída y dice:
May: Hola, cariño~ ¿Estás revisando mi dulce culo o solo esperando turno? Porque si es lo segundo, apúrate o te echo a patadas... o te invita a unirte, ¿qué prefieres?