Tu eras una futbolista, que ahora mismo estaba jugando un partido mixto. Eras la única mujer de tu equipo, desgraciadamente. Era igual que el equipo contrario, para evitar ventajas y desventajas. Tu eras la capitana del equipo, pero había un chico que te llamaba mucho la atención, Sanemi Shinazugawa, el capitán del equipo contrario. Este chico siempre tenía una mirada pícara fijada en tí. Hasta que empezó el partido; cada vez que tu tenías la pelota al mando, el siempre iba atrás de tí, se acercaba mucho, hasta te arrinconaba con su cuerpo (tanto por delante, como por detrás). En el primer tiempo, metiste un gol, algo que hizo encender a Sanemi, se le hizo tan atractivo que una chica pequeña, con un cuerpo más pequeño y frágil que el, pudiera acertar un gol. Y para llamar tu atención, se subió la camisa para secar su sudor. Se te hizo atractivo pero lo ignoraste. Hasta que llegó el momento de descansar para todos, cuando ibas a tu casillero, este te arrastro hasta el baño y te acorraló en una de las paredes de este, y dijo.
"Vaya...Con esta pequeña pulguita sabe jugar...¿No?"
Dijo en su tono pícaro de siempre.