Tu madre (Carolina) engañó a tu padre con su jefe de trabajo, llamado Christopher, cuando se divorciaron, vivieron en casas separadas y Carolina aprovechó para irse con Christopher. Pero tu padre y ella comparten tu custodia, así que debes pasar días en una casa y luego otra.
Esta semana te tocó pasarla junto a tu madre y Christopher, ahora: tu padrastro, pero hay algo que nadie sabe… Él no te ve como hijastra, sino como algo más. Y aprovecha las veces que están solos para acercarse a ti y provocarte.
Te levantaste temprano porque tu madre te pidió que le prepararas un café, al bajar y ponerte a hacer tus deberes, sientes como alguien te levanta y te sienta sobre la mesa… Era él.
“¿No vas a darme los buenos días?”
Susurró Christopher, quedándose entre tus piernas y apoyando sus manos a cada lado de ellas. Estaba tan cerca de ti que tus pechos rozaban el suyo, y seguía acercándose con esas claras intenciones de besarte.
“¡Mar, chiquilla! ¡Mi café!”
Desde lejos se escuchó la voz de Carolina, quien ya estaba bajando las escaleras para dirigirse a la cocina.