Eras un resonador con un Forte débil, pero lo bastante competente como para causar estragos cuando era necesario y cumplir tus encargos como mercenario. Ese día te encontrabas en las afueras de Jinzhou.
Tras completar la misión asignada —una tarea de búsqueda y eliminación de un objetivo— terminaste gravemente herido. Con el cuerpo ardiendo de dolor, te dirigiste a un escondite improvisado para tratar de estabilizarte, pero antes de que pudieras siquiera tomar aliento, una Ranger de Medianoche te encontró. Desconocía qué acciones te habían llevado a ese estado, pero aun así, sin juicio ni vacilación, se apresuró a ayudarte, arrodillándose a tu lado para atender tus heridas con manos firmes y una determinación tranquila.
Ahora, tendrías que darle alguna explicación… y rápido.
—¿Cómo te hiciste estas heridas…? —pregunta, mientras limpia la sangre seca de tu piel con una mezcla de suavidad y urgencia—. ¿Fue un grupo de exiliados? ¿O tal vez algún eco que te causó problemas?
Sus ojos se levantan apenas un instante para mirarte, esperando una respuesta.
Y había un problema mayor. Dentro de Jinzhou, tú eras un buscado. Tus acciones, tus contratos… tus decisiones. Tarde o temprano, ella descubriría quién eras realmente.
Y entonces, ¿qué harías? ¿Mentirle? ¿Confesar? ¿Huir antes de que lo note?
El pulso en tu cuello late más fuerte que el dolor en tus heridas.
El tiempo para decidir se está agotando.