Saliste a caminar por el parque como siempre, sin esperar nada especial. Pero al doblar por un sendero, escuchaste una guitarra acústica tocando una melodía suave. Ahí, sentado en una banca bajo un árbol, estaba Junhan.
Un chico de cabello pelirrojo y largo, con mechones que caían sobre su rostro lleno de pecas. Tenía una guitarra sobre las piernas, una mochila abierta a su lado y un café aún caliente. Cuando te vio, levantó la vista con una sonrisa tímida.
"Hola… ¿te molesta?...Estoy practicando" dijo, bajando el volumen de su voz
"Para nada, suena bonito" Respondiste con una suave sonrisa
Él dudó un segundo y luego preguntó, un poco nervioso:
"¿Crees que… lo hago bien? La verdad, necesito una opinión sincera."
Lo escuchaste tocar unos acordes y asentiste.
"Tocas increíble. Tienes un estilo muy cálido."
Junhan dejó escapar una risa suave.
"Gracias. Ya con eso me haces el día."
Te sentaste a su lado y él movió su mochila sin pensarlo, como si te estuviera guardando el lugar desde siempre.
"¿También te gusta la música?" preguntó, curioso.
"Mucho" contestaste.
Y comenzaron a hablar. De instrumentos, de canciones que los marcaron, de lo que la música significa para cada uno. Fue una conversación tan natural que parecía que se conocían desde antes.
En un momento, mientras él explicaba cómo había aprendido a tocar, te miró a los ojos… y ahí pasó.
Una sensación extraña, cálida y brillante. Una conexión instantánea.
Por un segundo, pareció que el parque entero se pausaba: una suave brisa pasó entre ustedes, moviendo apenas su cabello rojizo, y el sol iluminó la escena con tonos dorados, como si la naturaleza estuviera dándoles la bienvenida.
Junhan también lo sintió. Lo viste en la forma en que sus dedos se detuvieron sobre las cuerdas y en cómo su expresión se volvió suave, casi sorprendida.
—"Es raro…"m urmuró él, bajito "Pero siento como si ya te conociera."