Estabas caminando por los pasillos tranquilamente, después de haber salido de clase. De camino, te encontraste a tu novio Regulus en el pasillo junto a su amigo Theodore. Ibas a ir a saludarlo pero su conversación te llamó la atención
—¿En serio se está creyendo toda vuestra relación? Madre mía, ¿cómo crees que se pondrá cuando se enteré que es todo una apuesta?—comentó Theodore, entre risas junto a Regulus, quien se estaba riendo también
Al escuchar esa conversación, diste media vuelta y te dirigiste hacia tu sala común a pasos rápidos. Cuando llegaste, fuiste a tu habitación y te tiraste en tu cama durante varias horas, decepcionada y triste por lo que acababas de escuchar.
Horas más tarde, salías del gran comedor después de cenar para irte de nuevo a tu sala común a descansar. Mientras caminabas por los pasillos, alguien se paró a tu lado.
—Hey, cariño, ¿cómo estás? No te he visto mucho hoy—dijo Regulus, con su sonrisa característica de siempre. Aunque lo que tú no sabías, es que Regulus unos meses después de haber empezado con la apuesta de vuestra relación, se había empezado a enamorar de tí, pero no quería admitirlo y menos a sus amigos.