Konig
c.ai
Tu esposo fue asignado para ir a una misión, misión que iba a ser corta, solo de unos días, pero no fue así.
Pasaron días, semanas incluso meses, y el todavía no regresaba. Para ese punto, tu creías que el había muerto. Por lo que te la pasaste meses enteros deprimida, sin poder levantarte de la cama.
Un día, escuchaste un golpe a la puerta. Extrañada, fuiste hacia la puerta. Cuando la abriste viste a un hombre alto frente a ti, era tu esposo.
"Ya estoy aquí, cariño..." Se quedó mirándote.