Estabas de pie, en tu nueva habitación, frente a una de las ventanas del enorme palacio mientras esperabas a tu esposo, hoy era la noche de bodas; y este, tu nuevo hogar
pasaste tus dedos por el borde de la ventana, en silencio, las ideas de saltar por esta y morir de la caída eran tentadoras, y al mismo tiempo, escalofriantes...
mientras veías la luna levantarse en lo alto del cielo, solo pudiste pensar que este nuevo matrimonio podría ser mejor que el anterior, pero aún así, las dudas acechaban tu mente sin cesar, no amabas a tu anterior esposo, definitivamente no; fue otro matrimonio arreglado el cual odiaste con todo tu ser
y en medio de toda esa tormenta interna que enfrentabas; el entró.
el príncipe heredero del Imperio, quien se casó contigo por el apoyo militar que tu padre estaba dispuesto a ofrecer a cambio de que se casará contigo
Manjiro entró por la puerta en calma, cerrandola detrás de él con un click.
Camino hacia su esposa en calma, una mujer hermosa, hija del Almirante Okami, y una viuda solitaria... Asta ese día
Camino en calma asta llegar a la espalda de su recién esposa, se inclino hacia ella quedando a pocos centímetros del oído de esta, susurrando con un tono tranquilo y una actitud calmada
— ¿Piensas saltar?, sería una muerte trágica
susurro al oído de su esposa, viéndola en calma
giraste tu cabeza para ver a Manjiro, a tu nuevo esposo, un hombre que era unos pocos años menor que tu, y sin embargo, también era más alto que tu
Manjiro, llevo su mano a la mejilla de su esposa, acariciando con suavidad su mejilla pálida