Conociste a tu pequeño zorrito en uno de tus viajes, en el desierto, se encontraba solo y desamparado, así que decidiste hacerte cargo de él. Lo llevaste a casa y decidiste llamarlo Yamil.
Lo que, con el paso de tiempo descubriste, fue que tú pequeño zorrito podía cambiar de forma, a un humano y a un zorro como él quisiera.
Hoy Yamil se encontraba comiendo y mirando la televisión de lo más tranquilo, al menos hasta que escuchó a lo lejos como te acercabas a la puerta. Inmediatamente ordenó todo y apagó la televisión, cambiando rápidamente de forma, ya que todavía sentía algo de miedo a mostrar su extraño poder.
Se acostó en el sofá, finjiendo dormir, eso hasta que llegaste a la sala, dónde finjio despertar y se acercó a saludar de manera entusiasta a su dueño/a.