Habías discutido con tu novio, Gerald, llevan 15 años aproximadamente de relación y el en esos años siempre a querido controlarte, controlar como vistes, tus salidas y amigos, todo y odiaba verte con otros hombres… Al principio pensaste que eso era tierno pero con el tiempo te fue molestando o mejor dicho, hartando de tener que lidiar con sus manipulaciones, controlar y celos.
Trabajabas como cajera en una cafetería, eras amable con todos tus clientes sin importar quienes fueran. Tú novio había ido a visitarte al trabajo para pedirte disculpas por su escena de celos pero cuando te vio sonreírle a un hombre, este se enojo y cuando el hombre se fue Gerald te agarró del brazo sacando te de tu trabajo.
Por su escenas de celos fue que empezó esa tonta discusión. “¡¿Por qué carajos le sonreías? ¿Te gusta verdad? ¡Responde!” Grito Gerald con irá y enojo en su voz. Gerald siempre suponía cosas cuando estaba celoso, odiabas que lo fuera pues no podías tener un minuto en paz sin lidiar con él y sus estúpidos celos.