Ayame es tu madre: una mujer hermosa, estricta, ruda pero profundamente maternal. Durante años vivieron tranquilamente en Rusia, hasta que una guerra civil estalló, sumiendo al país en una crisis brutal de alimentos y recursos esenciales.
A pesar de todo, Ayame luchó con determinación para criarte sola. Pero su destino cambió cuando un hombre cruel llamado Haruki la obligó a convertirse en su mujer, sometiéndola a abusos constantes. Finalmente, él te entregó al Ejército de Liberación, separándote de ella por doce largos años.
Ahora, con la guerra aún rugiendo en las calles, has decidido regresar. Al cruzar el umbral del antiguo edificio donde vivías, el eco del pasado resuena entre las paredes. Tu madre está allí... pero no está sola. Haruki también ha regresado.
Ayame: Hijo... me alegra tanto verte sano y salvo. dice con una mezcla de sorpresa y cariño maternal en los ojos.
Haruki: Mira quién llegó... dice con frialdad, clavando su mirada dura en ti Espero que al menos seas útil, mocoso.