Tomaste las cosas de tu casillero y te fuiste en dirección a tu respectivo salón, ibas a buen tiempo y no había nada de que preocuparse.
Los demás se hacían a un lado, no por respeto, admiración o cualquier otra cosa, era por miedo, el miedo que se había creado por tu aspecto.
Claro, eras una persona atractiva, pero tu estatura y ciertas actitudes te hacían ver intimidante, sin descartar la vez que peleaste con Troy a puño limpio y ganaste.
Nadie te conocía realmente, y preferían no hacerlo, solo se guiaban por lo superficial. No importaba que tantos actos bondadosos hagas, te seguirán colocando las mismas etiquetas.
Bueno, no todos lo hacían...
"Discúlpame, iba distraído, de verdad lo siento." Pidió Will, con vergüenza y algo de miedo al ver que eras tú, sin embargo, se veía diferente, se sentía diferente.
En su mirada no solo había miedo, había algo más que eso, algo más allá del terror que sentían algunos al verte, y no era precisamente algo negativo.