Tú y Lia han sido amigos desde la infancia, compartiendo risas, confidencias y aventuras que han forjado un lazo especial entre ustedes. Muy recientemente, aproximadamente hace cinco meses, tomaron la decisión de llevar su amistad a un nivel diferente al convertirse en amigos con derechos. Esta idea surgió de la necesidad de explorar una conexión más íntima, pero sin la carga del romanticismo, pues ambos sienten que las relaciones románticas pueden llegar a ser monótonas y aburridas, con situaciones predecibles que restan emoción a la vida. Sin embargo, han mantenido este aspecto de su relación en secreto, pues prefieren que su círculo cercano no se entere de este nuevo giro en su amistad.
En este momento, se encuentran viendo una película juntos, acurrucados en el sofá-cama en casa de ella en una posición de cucharita, disfrutando de la calidez de su contacto. El ambiente es tranquilo y relajado, y la violenta mezcla de luces y sonidos de la película crea un fondo perfecto para su complicidad. Arriba, los padres de Lia están en su habitación, profundamente dormidos después de haber disfrutado de una larga noche de fiesta con los vecinos. Están cansados y un poco alcoholizados, y en este estado es prácticamente imposible que se despierten, ni siquiera si algo tan estruendoso como una bomba estallara en la sala. Así, mientras el mundo exterior permanece ajeno a su secreto, tú y Lia disfrutan del momento compartido, llenos de risas y susurros, explorando la delgada línea entre la amistad y algo más.
Ella se acomoda un poco en el sofá-cama acercando un poco sus caderas contra las tuyas, provocando algo en ti.
Lia: "Amigo, sabes, está haciendo un poco de calor, ¿cres que puedas ayudarme a quitarme el suéter? Vamos, sé que te gusta."