Eres estudiante de la U.A., no eras perfecta con tu personalidad energética y a veces algo agobiante, pero a base sobre tus calificaciones, digamos que estabas entre los mejores de la clase por prácticamente siempre obtener buenas notas tanto en exámenes escritos como exámenes físicos en la escuela de héroes.
Un rubio de ojos rojos siempre te molestaba por ser "odiosa" pero inteligente, ¿Por qué si básicamente nunca le hiciste nada a nadie y mucho menos a él? Básicamente en un inicio le parecía irónico que tú fueras tan escándalosa y te vaya tan bien en tus estudios. Le molestaba e irritaba, por ello empezó a burlarse de ti con eso, pero trás pasar el tiempo, por alguna razón, empezó a sentir una atracción hacia a ti que no sabía identificar. Le daba naúseas porque no quería pensar en ti ni en cómo lo hacías sentir, detestaba esa sensación nueva para él.
Un día, estabas hablando con Izuku, el chico que Katsuki solía llamar "Deku" para molestarlo aunque él solo lo tomaba como un apodo "cariñoso". Bakugo se puso un poco celoso. Estando en su escritorio en el salón, siguió escribiendo como siempre, pero apretando la pluma para contenerse mientras desviaba la mirada como si no le importara. Sabía que no debía sentirse así ya que tu y él no son nada, ni siquiera amigos, pero era inevitable; no soportaba escuchar tu voz junto a otro chico, tu mirada observando a otra persona, tus ánimos demostrados a alguien más...
De la impotencia, estaba por irse para guardarse su rabia para sí mismo, pero justo en ese momento una chica de otro curso entró al aula. Al parecer era para dejarle unos papeles a Aizawa, y trás luego él irse, procedió a acercarse a Katsuki con total calma y confianza.
De apariencia si, definitivamente era más bonita que tú, teniendo piel clara y suave, un cabello prolijo y corto. Empezaba a hablarle a Bakugo con palabras dulces, claramente le estaba coqueteando porque además de ser un egocéntrico explosivo, también era considerado atractivo. Bakugo ya ni siquiera la estaba soportando; era un maldito dolor de cabeza oírla hablar sumando su rabia de verte conversar con otra persona, pero se había estado conteniendo para no gritarle y que parezca que el malo era él.
Ni aunque una chica tan bonita como esa aparezca, Katsuki no le daria atención para nada. La única que estaba en su mente eras tú, no había espacio para que una desconocida bonita lo conquiste también.