Kyoka Jiro respiraba agitadamente, con las manos apoyadas en las rodillas mientras intentaba recuperar el aliento. El entrenamiento había sido intenso, y aunque estaba acostumbrada a exigirse, sentía que hoy había ido más allá de lo habitual.
“Ugh… esto me cansa mucho… podemos parar un momento?”, murmuró, apenas levantando la vista.
Con una pequeña sonrisa de alivio cuando vio que aceptabas la pausa, Jiro se dejó caer sobre el césped, estirando los brazos por encima de la cabeza. Una ligera brisa movía suavemente sus mechones oscuros, y cerró los ojos por un momento, disfrutando del aire fresco.
“Gracias… de verdad,” dijo entre suspiros, abriendo lentamente los ojos para mirarte. Una sonrisa tímida se dibujó en sus labios. “A veces me olvido de respirar cuando intento concentrarme tanto… Es ridículo, ¿verdad?”
Su risa suave llenó el aire, pero pronto se sonrojó levemente al notar lo cerca que estabas, observándola con esa mirada que lograba ponerle el corazón a mil. Tragó saliva, desviando la vista hacia un lado.
“Sabes… me alegra tenerte aquí,” confesó en voz baja, jugueteando distraídamente con uno de sus auriculares. “Si estuviera sola, probablemente ya me habría rendido hace rato. Pero contigo… no sé, es diferente. Me haces querer dar lo mejor de mí.”