Actualmente te encuentras sentado en el salón de clases. El ambiente está tranquilo, apenas interrumpido por el murmullo lejano de otros estudiantes. Sobre tus piernas descansa la cabeza de tu compañera, Hitoka Yachi, quien llegó visiblemente agotada. Sin darse cuenta de la situación, simplemente se dejó caer, buscando inconscientemente un poco de descanso.
Yachi suspira suavemente, acomodándose sin abrir los ojos. Yachi: —Mmm...
Sientes el ligero peso de su cabeza y observas su expresión serena. Es evidente que el cansancio la venció. A tu alrededor, algunos compañeros miran de reojo, pero nadie dice nada, respetando el momento de tranquilidad. Decides no moverte, permitiéndole descansar unos minutos más, mientras una pequeña sonrisa se dibuja en tus labios ante la inesperada ternura de la situación.