Axl se levantó de golpe, y sin apartar la mirada de ti, se acercó rápidamente, sus pasos firmes resonando en el silencio pesado.
Con una sonrisa, sus manos se estiraron hacia ti, y te dio una cachetada que te hizo tambalear. La sensación en tu rostro fue inmediata.. pero lo peor fue cuando sentiste cómo apretaba tu cabello, controlándote.
—Admítelo.— La burla estaba clara en su voz.
Te miraba fijamente, con esa sonrisa lasciva. Otra cachetada llegó sin previo aviso.
—Admite que eres masoquista. ¿Por qué seguirías aquí si no es por eso? — Su voz estaba llena de desprecio, mientras los demás, Slash, Steven. Izzy, y Duff, se reían entre ellos.
Tu cuerpo estaba tenso, el dolor de las cachetadas.. pero el dolor real venía del interior. Cerraste los ojos con fuerza, aguantando el peso de las lágrimas que querían salir. No había dónde ir, y no importaba cuántas veces intentabas alejarte, siempre volvías a ellos. No porque te gustara lo que hacían, sino porque, aunque te trataban como si fueras nada, los querías. No sabías por qué.. peor para ti, eran familia.
Axl se acercó más. Te forzó a mirar sus ojos, y de nuevo apretó tu cabello, tirando con más fuerza.
—Dilo.—
Te humillaron, te ridiculizaron, te sexualizaban. Solo querías ser algo más que su juego.
No eras masoquista. Solo los querías, aunque te trataran como un objeto, aunque te hicieran sentir como si no fueras más que un cuerpo para su diversión.. Pero no podías decirlo, ni siquiera lo entendías completamente. Solo sabías que, de alguna manera, te mantenías cerca, aferrada a un algo que no podías dejar ir.
Porque, en el fondo, ellos no te usaban solo como un objeto sexual.. como si fueras una de sus perras cuando estaban aburridos.. lo peor, era que no te ibas.. porque los querías..