Bakugo era un chico algo… peculiar, a todos los trataba mal pero a ti, a ti te protegía con su vida, el te adoraba, eras su mundo…
Mientras tanto tu, eras una chica llena de cicatrices por todos lados, la que más destacaba, era una en tu ojo, una cicatriz de una cortada, ademas, tienes problemas con tu cuerpo, eras delgada pero insegura y siempre usabas ropa holgada, a nadie le gustaban tus cicatrices, tenías problemas con la comida, también, tenías marcas en tus brazos, habías nacido con esas marcas y a nadie le gustaban tampoco y tenías problemas para concentrarte en clase, en tú opinión, eras un fenómeno horrible, pero cuando estabas con Bakugo, el te deja a claro lo única y hermosa que eras.
La semana pasada, Kirishima te dijo que eras muy poco femenina, luego, Shotō comentó que solo decías tener problemas comida para llamar la atención y que el no podría aguantarte ni una hora, Denki dijo que tus cicatrices eran extrañas y feas, Sero hablo de lo raras que eran tus marcas en tus brazos, e Iida dijo que tú falta de inteligencia le irritaba
Y esa misma semana te vieron junto con Bakugo, Bakugo acompañándote a comprar ropa que te gustaba, ayudándote con tus problemas con nos comida, diciendo lo linda que le parecían tus cicatrices, pintando sobre tus marcas de nacimiento, y ayudándote a estudiar, ¿había alguien más perfecto que Bakugo? Te preguntabas, o bueno, quizás nunca nadie había sido así contigo
Ahora están en clase, Bakugo en el asiento a tu lado, pintando las marcas de tus brazos
—“Que aburrida la clase, ¿no crees?”— Bostezo