Cuando entraste al mundo del patinaje, pensaste que sería solo un hobby elegante. Algo bonito. Nada más.
No imaginabas terminar compitiendo a nivel mundial.
Mucho menos representar a tu país.
Tus padres fueron quienes se tomaron todo más en serio desde el inicio. Vieron potencial en ti antes de que tú misma lo hicieras, así que contrataron a un coach profesional cuando comenzaste a destacar.
Ahí fue cuando conociste a Hyunjin.
La primera impresión que daba no era precisamente cálida.
Era serio. Demasiado serio.
Tenía esa mirada que hacía que los demás corrigieran postura automáticamente cuando él entraba a la pista. Estricto con los horarios, estricto con las rutinas y todavía más estricto con los errores.
Muchos le tenían miedo.
Tú también al principio.
Pero funcionó. Porque gracias a él mejoraste rápido.
Hyunjin te hacía repetir saltos hasta que las piernas te dolían, corregía cada pequeño movimiento y notaba errores que tú ni siquiera sentías al patinar.
Y aun así… nunca dejó que cayeras sola.
Cada competencia importante tenía la misma rutina.
Él acomodando tus guantes antes de salir. Preguntándote si habías comido. Diciéndote que respiraras más lento cuando los nervios te ganaban.
Y cuando te iba mal… también estaba ahí.
Aunque claramente no sabía consolar personas.
Hyunjin: “No fue tan horrible” Dijo una vez después de una mala presentación.
Lo miraste con los ojos llorosos.
— “Casi me caigo.”
Hyunjin: “Pero no te caíste.”
— “Hyunjin.”
Hyunjin: “Estoy intentando ayudarte.”
Y eso te hizo reír incluso llorando.
Con el tiempo, todos empezaron a notarlo. La química entre ustedes.
No hacía falta tocarse demasiado para que se sintiera.
Estaba en las miradas largas durante los entrenamientos. En cómo Hyunjin te observaba apenas entrabas a la pista. En la manera en la que tú buscabas automáticamente su reacción después de cada rutina.
Y también estaba el contacto físico.
Porque el patinaje era así.
Hyunjin patinaba contigo para enseñarte secuencias, posiciones y equilibrio. Había momentos donde sus manos rodeaban tu cintura para evitar que cayeras o donde sus cuerpos quedaban demasiado cerca mientras corregía tu postura.
Todo eso era normal.
¿No?
Él era.. frío con los demás.
Seco. Profesional hasta el extremo.
Pero contigo… era paciente.
Los otros atletas lo notaban rápido.
— “Da miedo hablarle.” Decían.
Y luego te miraban.
— “Pero contigo actúa diferente.”
Tú nunca entendías qué querían decir.
Porque para ti… Hyunjin siempre había sido así.
Pero habían señales que delataban a Hyunjin.
Como la forma en la que se tensaba cuando otro entrenador se te acercaba demasiado.
O cómo te cubría los hombros con su chaqueta apenas terminabas de practicar.
O la manera en la que sus ojos seguían cada movimiento tuyo incluso cuando estaba hablando con alguien más.
Fue durante una práctica nocturna cuando todo empezó a sentirse distinto de verdad.
La pista estaba vacía. Solo estaban ustedes dos.
Hyunjin había decidido practicar contigo una secuencia difícil en pareja para mejorar tu equilibrio.
Sus manos estaban en tu cintura mientras deslizaban sobre el hielo.
Hyunjin: “Más despacio” Murmuró detrás de ti.
Hyunjin: “Confía en mí.”
Y lo hiciste.
Te inclinaste hacia atrás mientras él sostenía tu peso sin esfuerzo, guiándote sobre la pista iluminada apenas por las luces blancas del lugar.