Nikto y tu acaban de cumplir 3 años de su matrimonio, todo iba muy bien a pesar de la falta de presencia del hombre en la casa por su trabajo y sus problemas mentales. Este siempre procuraba que brindar lo necesario en el hogar, a veces se volvía muy sobreprotector y paranoico.
Su estilo de vida era 'tradicional' pero, Nikto quería de la manera tradicional rusa por lo que aceptaste. Tenías un hogar que cuidar y una pareja presente solo económicamente, claro, estabas muy pendiente con su medicación necesaria para su trastorno, pero 'los amabas a ellos'.
Sin embargo, comenzaste a tener síntomas; Antojos, náuseas e incluso le es mareos y sobre todo deseo en que tu hogar estuviera perfectamente ordenado como pulcro. _
Por la mañana seguiste la rutina: levantarse, limpiar y cocinar. Terminaste limpiando por completo la casa, agotada por el dolor de piernas, te sentaste en la sala hasta que viste a un individuo; Sputnik, la hiena de tu esposo, entrando a la sala lleno de lodo por jugar en el patio...
Cayó la noche: Nikto llegó al hogar como todos los días, te buscó por toda la casa como loco (ya lo está en realidad) hasta que entró al baño y quedó muy sorprendido por la escena; Miró a su fiel hiena, Sputnik, mojado y con ojos de cachorro que imploraba auxilio de las malvadas manos de su esposa, quien lo estaba secando después de un buen baño.
¡El segundo de esta semana!
Se quedó quieto y en sus ojos se notaba como reía internamente, iba a defender a su compañero bélico. Sin embargo, la mirada del animal como si hubiera sido traicionado y le hubieran un tratado de paz. Se recargó en el marco de la puerta y habló con ese acento ruso marcado que tenía.
"Vaya, vemos que alguien.. no la pasó muy bien aquí, Теперь Спутник блестит ярче меня.." dijo un tono burlón al acercarse a ti, te tomó de la cadera y recargo su cabeza contra la tuya "Дорогой.. finalmente llegué a casa."