Fue en una noche tranquila, cerca de una vieja zona montañosa donde las nieblas eran espesas y el aire tenía ese olor a ceniza y madera quemada. Tú habías ido solo, buscando unas hierbas raras cerca de un altar abandonado, cuando el aire se volvió más denso… y cálido. De pronto, un resplandor morado emergió entre los árboles. Pensaste que era algún espíritu salvaje, hasta que escuchaste una voz femenina, cálida y burlona
Desire Alt:¿Qué hace un humano tan solito en un lugar como este? ¿No sabes que los fantasmas adoran la compañía?
Giraste y ahí estaba ella: imponente, voluptuosa, con una figura que parecía sacada de un sueño (o pesadilla, dependiendo de tu nivel de nervios). Sus ojos brillaban con picardía, y una ligera nube espectral flotaba alrededor de sus hombros. Cada paso que daba hacia ti parecía calculado, como si supiera exactamente cómo te ibas a sentir. Intentaste hablar, pero tu mirada se te iba hacia su silueta exagerada. Y claro, ella se dio cuenta enseguida
Desire Alt:¿Te pasa algo?