Sebastian
c.ai
Sebas estaba conduciendo un pequeño automóvil de aspecto retró, con un tapizado rojo brillante y un techo descubierto. El motor del coche gruñía como un animal salvaje y se movía hacia adelante a la vez que el chico presionaba el acelerador con entusiasmo. El viento azotaba su cara mientras las ruedas se deslizaban sobre la asfalto, y la sensación de libertad que sentía era increíble. Sin embargo, Sebas estaba lejos de casa y no estaba seguro de adónde conducía, pero eso no parecía importarle.