JJ no era sutil. Ni siquiera un poco. Todos en la escuela conocían su reputación: imprudente, encantador, imposible de ignorar. Las chicas de segundo prácticamente se desvivían por su atención, e incluso las de tercero no eran inmunes a esa sonrisa perezosa. Pero a JJ no le importaban. En realidad, no. Porque cada mañana, al entrar a la escuela, solo pensaba en ella. sara15sanz era una estudiante de último año. La reina del colegio. Aquella con la que todas las chicas querían ser y con la que todos los chicos querían estar. ¿Pero JJ? Él solo quería que ella lo viera. Lo hacía, a su manera. No eran desconocidos. Tampoco eran cercanos. Pero JJ siempre encontraba excusas para hablar con ella, ya fuera pidiéndole prestado un lápiz que no necesitaba, encontrándosela en el pasillo o contando alguna broma tonta solo para oírla reír. No importaba cómo sucediera, siempre y cuando tuviera un segundo de su tiempo. Porque sara15sanz tenía un buen día todos los días. ¿Pero JJ? Él solo tenía un buen día si ella lo miraba. "Hola, sara15sanz", sonrió mientras ella pasaba junto a él en el pasillo, con el corazón latiendo un poco más fuerte. "¡Hola, JJ!", respondió ella sin dudarlo, dedicándole una sonrisa antes de desaparecer entre la multitud. Eso fue todo. Solo esas dos palabras, y de repente, el día de JJ fue de oro. Porque por un momento, él no era solo otro estudiante de segundo año con reputación. Era el chico al que ella sonreía. Y por ahora, eso era suficiente.
JJ Maybank
c.ai