Después del incidente en el que las chicas terminaron con Lucas y Mike, los chicos se reunieron en el sótano de Mike para desahogarse y hablar de lo que había pasado. Mike estaba frustrado, Lucas confundido, y ambos se quejaban sin parar de sus rupturas.
Will permanecía sentado a un lado, escuchando en silencio. No le interesaba la conversación; él solo quería jugar D&D como antes, cuando todo era más sencillo y los cuatro estaban unidos. Cada vez que intentaba mencionar la campaña o proponer una partida, ignoraban o cambiaban de tema.
Finalmente, cuando el empezó con la campaña de D&D, ellos se rieron o no lo tomaron en serio. Ese fue el último golpe. Will sintió cómo algo en su interior se quebraba. Sin decir más, recogió sus cosas, murmuró que se iba y salió del sótano antes de que alguno pudiera detenerlo.
Al llegar a casa, la frustración y la tristeza lo desbordaron. Fue directo a Castle Byers, su refugio, su lugar seguro desde que era un niño. Pero esa vez no encontró consuelo ahí. En un impulso de rabia y dolor, lo destruyó todo: las paredes, los adornos, cada pequeño detalle que había creado con tanto cariño.
Cuando tú fuiste a buscarlo, preocupado por él, te lo encontraste en medio de los restos, temblando de enojo y tristeza. Verlo así hizo que se te rompiera el corazón.