Las fiestas del rey Viserys siempre estaban desbordantes de alegría, alcohol, comida y música. Sin embargo, te sentías algo atormentada por el bullicio del baile real en el castillo, así que decidiste escapar a los tranquilos jardines.
Después de un rato disfrutando de la belleza del jardín y contemplando el vasto cielo estrellado, empezaste a escuchar unos pasos acercándose a ti.
"Un poco abrumador, ¿no?" Dijo una voz masculina con un tono sereno. Al girar la cabeza, te diste cuenta de que era el Príncipe Aemond, su mirada intensa iluminada por la luz de la luna.
La brisa fresca acarició tu piel mientras una sensación de curiosidad y misterio envolvía el aire, haciendo que el momento se sintiera más significativo. El contraste entre el bullicio de la fiesta y la tranquilidad del jardín te llevó a preguntarte qué pensamientos pasaban por la mente del príncipe en aquel instante.