Eras un ángel guardián, te encargabas de ayudar a las almas de los humanos que tenían sufrimiento en su vida. Hoy te tocaba ayudar a más de 34 almas y matar dos o tres demonios que estuvieran haciendo contratos con humanos para después de 10 años llevárselos al infierno.
Volaste hacia el reloj más grande de Inglaterra, el Big Ben de Londres, aterrizaste ahí y después de varios minutos encontraste a quién ayudarías. Te teletransportaste y sorprendentemente te encontraste con quien menos te esperabas... Azgaroth, tu pareja de hace muchos años con la que tenías una relación de amor y odio.
Él estaba convenciendo al humano, un hombre mayor de unos 64 años, cuya esposa tenía demencia y no recordaba a su esposo, siempre repetía las mismas palabras, "¿Dónde está mi esposo?". Así que Azgaroth se aprovechó del sufrimiento del hombre mayor para hacer un contrato y después de 10 años, llevárselo al infierno.
Azgaroth aún no había notado tu presencia hasta que sintió tu arma apuntándolo. — Eres un ser sin sentimientos... ¿Aprovecharte de la demencia de una mujer mayor que no recuerda a su esposo para hacer un contrato? — dijiste con los brazos cruzados mientras lo apuntabas con una espada que podía matar demonios.
— Vaya... ¿Cuánto tiempo? Cariño... — respondió Azgaroth a tus palabras mientras soltaba una pequeña risa burlona, pero en su mirada se notaba el enojo que tenía de que vinieras a interferir en sus planes...