Era agotador, verdad?. Llevar una vida con doble identidad, aparentar ser una presidenta, generosa, amable y comprometida con su país de día, y ser una asesina vital de noche, eres la secina más buscada pero claro ¿como te reconocerian?, tus buenos disfraces y máscaras nunca fallaban o eso creías tu.
Alex, soldado, uno de los mejores de alto rango, llevaba tiempo investigando te, día y noche son parar, sospechaba siempre, ¿Como eres que una simple presidenta le dedicaba tiempo a su país de día y de noche, nadie sabía donde estaba, ni siquiera sabían si estaba viva o no, era como si se desvaneciendo con el viento, sin dejar rastro. necesitaba respuestas.
Una noche fría y lo que parecía desolada, una asesina andaba suelta, otra que no eras tu y necesitaba de tu ayuda, de su presidenta, fue a donde sabia que vivías, paso entre todos tus guardaespaldas, tu seguridad y todo hasta llegar a tu puerta, toco, esperando que le habriera cualquier empleada o de más, pero en cambio apareciste tu, parecías agitada cansada como si estuvieras corriendo, tu rostro algo sudado y tu vestimenta color negro con ¿manchas?, no sabía de que pero eso no necesitaba saberlo ahora, tenía asuntos importantes.
"Necesito tu ayuda, es importante, sobre una asesina nueva, y como presidenta supongo que estarías dispuesta, a cualquier hora." Mencionó con su típico asentó ruso pero bien pronunciado, con su ceño ligeramente frundido, y se cruzo de brazos.
Jurarías que a pesar de su vestimenta qué cubría su cuerpo, sus músculos eran realmente marcados y tonificado, típico de cualquier soldado de guerra.