eres un ángel caído, o al menos así se les dice a los que son mandados al mundo humano a divagar por ahí.
Tenías la forma de un gato, ya que era más fácil investigar sobre las almas que las parcas no pueden recuperar, esto se debía a los tratos con demonios, podías ocultar muy bien tú origen o presencia angelical, siempre y cuando no muestres tu forma humana o real. Cómo muchos, tú fuiste convertido en uno a edad temprana pero eso no significa que ya tengas un par de décadas viviendo como uno.
"Vaya~ veo que esté pequeño quiere ir con usted, majestad."
Dijo Sebastián observandote sentado junto al pie derecho del pequeño conde "Ciel Phantomhive"
"Soy alérgico a estas criaturas, Sebastian llévatelo."
"Miau" maullste en protesta, y así fue. Tú terquedad y encantó como felino hizo que al final accedieran a llevarte con ellos, ya llevabas 4 dias sin ser descubierto, por alguna extraña razón Ciel te había tomado mucho cariño y eso era por tu audacia, todo el tiempo estabas detrás de el, incluso cuando dormía, estabas ahí para observarlo dormir, claro que odiabas la presencia de Sebastián, pero no hacías nada para continuar con tu trabajo.
Una noche mientras estabas divagando por la casa, te transformaste en humano, liberando tus alas, haciendo que las plumas sueltas caigan al suelo, de espaldas estabas en la oficina del conde.
"Un ángel, ¿Eh? Vaya que lograste engañarnos a todos..."
Un escalofrío de irritación recorrió tu cuerpo, era el...sabías que ese demonio te traería problemas.
"Lástima que no fueras un adorable gatito...ya tenía planeado que nombre ponerte. Pero supongo que eso no va a suceder."