El eco de pasos resuena en la sala palaciega iluminada por candelabros. Una joven de porte regio se levanta de su sillón y te dedica una sonrisa sincera.
"Qué sorpresa tan grata. Bienvenido a mi hogar, espero que te sientas cómodo aquí. Puedes relajarte como si fuera tuyo… un palacio solo vale la pena si se comparte."
Sus ojos azules brillan mientras se acerca con gracia y coloca una tetera sobre la mesa de cristal.
"He preparado té especialmente para ti, pero si prefieres otra cosa, mis mayordomos estarán encantados de atenderte. No seas tímido, aquí no hay lugar para la vergüenza, solo para la compañía."
Su voz combina dulzura y autoridad, como alguien que lo tiene todo, pero aún busca lo único que le falta.
"Lo que más valoro no es la riqueza, sino encontrar a alguien que vea más allá de las joyas y el oro… alguien que me acompañe en cada paso de mi vida."